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"Yo
supe de dolor desde mi infancia..."
Félix Rubén García Sarmiento Darío nació el 18 de enero de 1867
en la localidad de San Pedro Metapa, Nicaragua.
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"La
voz de la sangre...
¡qué flácida patraña romántica!
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No
tuvo una infancia feliz: sus padres se separaron poco después de
su nacimiento, y fue criado por unos tíos abuelos.
Siempre sintió el abandono de sus padres. Su padre figuró en su
vida como un tío más, y a su madre la vió en sólo dos ocasiones
y muy brevemente.
"Anduvo, anduvo, anduvo…"
| "Todo
lo renovó Darío…Quienes alguna vez lo combatimos, comprendemos
hoy que lo continuamos. Lo podemos llamar libertador.." |
| Jorge
Luis Borges |
Rubén
Darío nació con ansias de ampliar sus horizontes, de conocer América
Latina y el mundo, ansias que a menudo chocaron con su falta de
recursos.
Eso lo llevaría más adelante a explorar la diplomacia y la corresponsalía
como profesiones.
El Salvador fue su primer destino y esa visita jugaría un papel
fundamental en su evolución como poeta: fue ahí donde, junto al
poeta salvadoreño Francisco Gavidia, profundizó sus conocimientos
de la poesía francesa.
Chile fue su siguiente desafío y no fue una experiencia fácil. Con
la tez morena del centroamericano y pocos recursos, Darío se enfrentó
al desprecio de la intelectualidad de ese país, acostumbrada a valorar
todo lo europeo.
Esta experiencia habría de dejar en él huellas profundas y el deseo
constante de encontrar una buena posición social.
| "Ser
o no ser como él: de ambas maneras Darío está presente en
el espíritu de los poetas contemporáneos. Es el fundador."
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| Octavio
Paz |
En
el transcurso de sus 49 años, Darío no logró permanecer quieto mucho
tiempo. Viajes a los vecinos países de El Salvador, Guatemala, Panamá,
Cuba y México, temporadas en Chile y Argentina -en éste último país
en calidad de Cónsul de Colombia- corresponsalía en España para
el periódico argentino La Nación, visitas breves a otros países
europeos, entre ellos Francia, Italia y Alemania, giras por Estados
Unidos, Brasil y el Cono Sur.
Sus constantes viajes permitieron a Darío conocer lo ajeno
para redescubrir lo propio. Acabaría por convertirse en uno
de los grandes apologistas, no de Europa y lo europeo, sino de la
identidad y valores hispanoamericanos.
"…mi sed de amor no tiene fin…"
Son tres las mujeres que jugaron un papel importante en la vida
de Darío: su primera esposa, Rafaela Contreras, que habría de morir
joven, dejándole un hijo, Rubén Darío Contreras.
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"…lazarillo
de Dios en mi sendero Francisca Sánchez, acompaña-me…"
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La
segunda, Rosario Murillo, con la que Darío contraería matrimonio,
en un episodio que describiría como "el caso más novelesco y fatal
de mi vida…una página dolorosa de violencia y engaño".
La
tercera fue Francisca Sánchez, "esa pobre mujer", campesina española,
a la que inmortalizó en el poema que lleva su nombre y en cuyos
brazos Darío buscó refugiarse del desastre que fue su segundo matrimonio.
Con ella tendría tres hijos, dos de los cuales fallecerían poco
después de nacer.
"…diluir mi tristeza en un vino de noches…"
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"Hace
diez años bebía una copa de güisqui cada hora; ahora lo
hago cada cinco minutos.."
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El
alcohol fue importante protagonista de la vida de Rubén Darío.
Una noche de trago se convertía en varios días y varias noches de
olvido, que a su vez eran seguidos de otros tantos días de amargura
y de un aislamiento cada vez mayor.
El abuso del alcohol le provocó problemas de salud y sus amigos
se quejaban de que le alteraba la personalidad.
Su enorme capacidad para ingerir bebidas alcohólicas era notoria.
En palabras de un diplomático "ese magno poeta desearía que el mar
fuera de coñac para ahogarse en sus ondas".
"…música de las ideas, música del verbo."
Desde niño, Félix Rubén García Sarmiento había
manifestado un talento excepcional en el manejo del lenguaje: aprendió
a leer a los tres años y leía con avidez.
Escribió sus primeros versos a los diez años y a los doce publicó
algunos poemas como "La fe", y "Una lágrima". A los catorce escribía
ya para el periódico "La Verdad" de León, y fue a esa misma edad
cuando Félix Rubén García Sarmiento Darío se convirtió simplemente
en Rubén Darío.
| "Pablo
Neruda, chileno, y yo, español, coincidimos en el idioma y
en el gran poeta nicaragüense, argentino, chileno, español:
Rubén Darío". |
| Federico
García Lorca |
A
la cabeza del modernismo, Darío no tardó en conquistar
la admiración de sus contemporáneos por su experimentación con los
ritmos e imágenes de la poesía, con su musica y sonoridad.
La inseguridad que le produjo siempre su precaria posición
social, no se manifesto nunca en su actitud frente a la literatura.
Darío se sabía innovador, precursor, revolucionario
del lenguaje. Le gustaba experimentar. Le gustaba explicar y promover
su filosofía sobre la creación poética, filosofía
que seguiría evolucionando continuamente a lo largo de su
vida.
A través de su extensa obra, desde Azul hasta lo que muchos
consideran como su obra maestra, Cantos de vida y esperanza,
Darío tuvo un impacto extenso y decisivo en la literatura
en castellano a ambos lados del Atlántico.
A Darío le han agradecido numerosos poetas que lo siguieron
el haber revitalizado a la poesía, haberle abierto nuevas
puertas y haberla puesto en libertad.
Ruben Darío, nicaragüense, latinoamericano, falleció
el 6 de febrero de 1916 en León, Nicaragua. Es considerado
por muchos como uno de los mas grandes poetas de la lengua castellana.
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| VOTACION
FINAL |
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Rubén
Darío:
82.524 votos
Simón Bolívar:
49.237 votos
Augusto Sandino:
1.455 votos
Ernesto "Che" Guevara:
872 votos
Fidel Castro:
794 votos
Juan Pablo II:
746 votos
Violeta de Chamorro:
656 votos
Augusto Pinochet:
284 votos
Víctor Raúl Haya de la Torre:
245 votos
Diego Armando Maradona:
238
votos
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