Con el enfrentamiento entre dos de las selecciones más potentes de Europa, este partido reúne todos los ingredientes para convertirse en un clásico del Mundial.
Kylian Mbappé volvió a acaparar los titulares tras la victoria de Francia por 2-0 sobre Marruecos, que le valió el pase a semifinales. Con este tanto, suma ya ocho goles en el torneo y se sitúa a solo uno de Lionel Messi en la carrera por convertirse en el máximo anotador de la historia del Mundial.
Pero el mayor punto fuerte de Francia es la calidad que posee en todo el campo.
Ousmane Dembélé, por ejemplo, sentenció la victoria en cuartos de final y elevó su cuenta particular a cinco goles.
Michael Olise, por su parte, ha aportado la chispa creativa al equipo de Didier Deschamps y lidera la competición con cinco asistencias.
Esa profundidad podría resultar clave para los bicampeones frente a una selección española.
Por el contrario, da la sensación de que lo mejor del fútbol español aún está por llegar.
Su estrella, Lamine Yamal, aún no ha logrado destacar de verdad en el Mundial. El extremo del Barcelona solo ha marcado un gol: contra Arabia Saudita en la fase de grupos.
Mikel Oyarzabal, autor de cuatro goles, no ha marcado en los dos últimos partidos, por lo que el equipo de Luis de la Fuente ha necesitado la intervención en los últimos minutos del suplente Mikel Merino para imponerse por la mínima tanto a Portugal como a Bélgica en la fase eliminatoria.
Con el objetivo de revalidar su triunfo de 2010, España confía en que Yamal, que cumplirá 19 años la víspera del partido, aproveche la semifinal para ofrecer una actuación que haga justicia a su talento.
Editado por Darío Brooks, con ayuda de IA.