Por Guillem Balague, columnista de BBC Sport
Si Argentina se convierte en la primera selección en revalidar un título desde 1962, es casi seguro que Lionel Messi será una figura central en dicho logro.
El jugador de 38 años disputa su sexto Mundial, un récord que comparte con el portugués Cristiano Ronaldo y el mexicano Guillermo Ochoa, pero el público mundial verá a un Messi muy diferente del que debutó con el Barcelona en 2003.
Si bien la mayoría de los jugadores decaen, los de élite encuentran la manera de adaptarse. Cristiano, por ejemplo, se reinventó como un depredador del área cuando perdió velocidad.
Pero Messi no se ha adaptado al declive. Se ha adaptado para dominar y mantenerse por delante de un juego que siempre lo ha perseguido.
Desde que aquel joven de 16 años debutó con el Barça, jugando por la derecha, regateando y a menudo recortando hacia dentro, Messi se ha reinventado al menos cinco veces para evolucionar hasta convertirse en el jugador que es ahora en la selección argentina y en su club, Inter Miami.
Hoy Messi camina más de lo que corre. Antes los críticos lo usaban en su contra. Ahora se interpreta como una muestra de maestría: está leyendo el juego, conservando energía para los momentos clave.
"El último Messi siempre es el mejor Messi", dijo una vez Pablo Aimar, su ídolo de la infancia. Probablemente todavía tenga razón.
Lo que el rosarino ha logrado a lo largo de dos décadas no es solo una acumulación de trofeos y estadísticas. Es una reinvención de lo que un futbolista puede ser en cada etapa de su carrera.
El extremo adolescente que deslumbró a Fabio Capello.
El falso 9 que revolucionó la táctica del fútbol europeo.
El enganche que aprendió a engrandecer a los demás.
El capitán que finalmente se convirtió en lo que su país necesitaba: el líder de un equipo campeón del mundo.
Y ahora, el veterano que apenas corre y aún lo ve todo primero.
El Mundial traerá consigo muchos elogios para Messi. La mayoría no darán en el clavo. Lo importante no es lo bueno que es, sino cuántas veces ha tenido que convertirse en alguien completamente nuevo.
Adaptado por Darío Brooks con la ayuda de IA.