Cómo una mujer de 34 años me engañó al hacerse pasar por una adolescente de 12 con autismo

    • Autor, Vitor Tavares y Iara Diniz
    • Título del autor, Para BBC News Brasil en São Paulo
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 7 min

"No nos fijábamos en la mujer, sino en la historia que contaba".

Así explica Renata Magalhães, una nutricionista de 52 años de Río de Janeiro, cómo una mujer de 34 años que afirmaba ser una adolescente de 12 años con autismo la engañó durante un mes en 2023.

El pasado 3 de junio, Renata sintió un escalofrío y cómo se le secaba la garganta cuando vio que la historia que ella vivió se repetía, esta vez en Santa Catarina.

El caso captó la atención nacional cuando la policía de Santa Catarina reveló que había arrestado a la misma mujer, Amanda Maria, ahora de 37 años, en Joinville, acusada de fraude y usurpación de identidad.

En Santa Catarina, según la policía, Amanda usó el nombre falso de Gabriele y vivió 14 meses con una familia, fingiendo también ser una adolescente.

En Río de Janeiro, en 2023, Amanda fue acogida bajo el nombre de Duda y pasó un mes al cuidado de Renata Magalhães y Viviane Henriques, de 45 años, directora de un proyecto social.

Ambas amigas suelen acoger a niños víctimas de abuso y con autismo.

Según la policía, Amanda cometió la misma estafa en otros estados brasileños, como São Paulo, Minas Gerais, Rio Grande do Sul y Goiás.

En la audiencia de custodia en Joinville, donde se confirmó su arresto, Amanda confesó los delitos.

Su abogado, Rafael Luiz Siewert, le contó a BBC News Brasil que le solicitó al tribunal un examen psiquiátrico para "evaluar el estado mental" de su cliente.

Se le concedió la solicitud y la Policía Científica realizará el examen.

El caso de Río de Janeiro

Viviane relata que su primer contacto con Duda fue a través de la página de Facebook del proyecto social "Manos que Bendicen con Amor", que ella dirige.

Según Viviane, la mujer decía ser una adolescente que se había escapado de una vida de abusos en Ceará, víctima de un padre que, según ella, era un curandero y la obligaba a prostituirse, administrándole hormonas para acelerar su desarrollo.

Viviane cuenta que Duda afirmaba haber viajado con camioneros hasta llegar a Magé, en la región de Baixada Fluminense.

Viviane y Renata fueron a rescatarla. De regreso en Nova Iguaçu, donde viven, le alquilaron y amueblaron un pequeño apartamento.

"Cuando me contó la historia, me aterrorizó, porque yo ya había lidiado con este tipo de situaciones", dice Viviane.

"La gente lo encuentra absurdo. Pero, personalmente, parecía una adolescente, siempre con saco y capucha. Decía tener autismo y hablaba como una niña. Nos partió el corazón".

Viviane y Renata cuentan que cuidaron a Amanda como si fuera una adolescente durante un mes y que terminaron desarrollando un vínculo emocional con ella.

"Le di cariño, amor, comida. No había forma de sospechar nada", explica Renata, quien se encariñó mucho con Duda.

Las dos amigas dicen que Amanda se comportaba como una niña: pedía un biberón, un chupete y comida infantil. Pero no pedía dinero.

También tenía agujas clavadas en el cuerpo. Las dos amigas cuentan que le hicieron una radiografía que reveló más de 200 agujas.

"Incluso le salían por la boca, fue aterrador", añade Renata.

Según las dos amigas que la acogieron, Amanda decía que su padre, al que llamaba "brujo", le había insertado las agujas en rituales.

Renata relata que Amanda también pidió no ser llevada a los servicios de protección infantil, por temor a ser enviada de regreso a Ceará.

Las sospechas surgieron cuando Duda comenzó a comportarse de manera diferente con Renata y con Viviane.

Renata afirma que, con ella, Amanda tenía "crisis" y amenazaba con hacerse daño si no estaba presente, exigiendo su presencia constante.

"Arruinó mi salud mental, mi vida económica. Me alejó de mis hijos, ejerciendo presión psicológica sobre ellos", recuerda Renata, quien incluso durmió en casa de la "adolescente" para complacerla.

Con Viviane actuaba con normalidad.

Las sospechas aumentaron y las dos mujeres decidieron acudir a la policía para investigar si la historia era cierta.

La detective Mônica Areal descubrió el engaño y arrestó a Amanda en el acto por fraude, usurpación de identidad y falsificación.

Según Areal, Amanda confesó los delitos, pero fue puesta en libertad tras una audiencia de custodia.

La agente declaró a BBC News Brasil que es "difícil" mantener a la gente en prisión en estos casos, porque el sistema judicial considera que el delito de fraude no implica violencia ni amenazas graves.

En el historial de búsqueda del teléfono celular de Amanda, la policía encontró búsquedas sobre "cómo se comporta una persona autista" y "cómo hacer dibujos como si fueras víctima de abuso".

Areal también afirma que se topó con otra investigación, en São Paulo, donde le realizaron un examen de edad ósea, demostrando que Amanda no era una niña.

No se le realizaron pruebas psicológicas.

Los tribunales de Río de Janeiro admitieron los cargos presentados por la Fiscalía, y la mujer figura ahora como acusada en un proceso judicial en el estado.

"Por supuesto que la gente se molestó con la historia. No tengo patrocinadores para mi proyecto, movilicé personas para que ayudaran. Entonces me decían: 'Deja ya de ser ingenua'. Pero no voy a dejar de querer ayudar", sostiene Viviane.

Renata dice sentir una profunda impotencia al ver que otras personas son víctimas de la misma estafa y exige que se haga justicia. Sin embargo, cree que la mujer necesita tratamiento psicológico.

"Creo que padece algún tipo de trastorno, lo cual puede ser peligroso. No se trata solo de arrestarla, necesita tratamiento", afirma.

El caso de Santa Catarina

Según la policía, en Santa Catarina, Duda se convirtió en Gabriele.

El guion era similar, según la investigación. Para mantener el disfraz durante 14 meses y ganarse la confianza de una familia, también dijo tener autismo.

"Justificaba su apariencia física adulta argumentando que sus rasgos se debían al uso forzado de hormonas durante su infancia", declaró la policía en un comunicado.

"Además, para reforzar su rol de niña, la sospechosa mantenía comportamientos infantiles, usando habitualmente chupetes, biberones y juguetes".

Según el detective Rodrigo Bueno Gusso, responsable de la investigación, la Policía Civil fue contactada por la familia la semana pasada, tras ser alertada por un familiar de que estaban siendo engañados.

"Había una tía en esta familia que la acogió, quien nunca creyó esta historia ni este comportamiento infantil", declaró Gusso a BBC News Brasil.

"Mientras realizaba una búsqueda en internet, descubrió que un delito muy similar había ocurrido en Río de Janeiro años atrás y sospechó que podría tratarse de la misma mujer".

Después de intercambiar información con la policía de otros estados, el delegado confirmó que se trataba de la misma persona.

Según Gusso, al ser arrestada, Amanda confesó haberlo hecho. Declaró que sabía que su conducta era incorrecta y que mentía habitualmente.

"No presentó ninguna característica que pudiera indicar irresponsabilidad penal. Demostró ser muy racional, cooperativa y con un razonamiento lógico", explica el detective.

Gusso indica que la detención provisional se convirtió en prisión preventiva y Amanda fue enviada a la prisión regional de Joinville.

El abogado que defendió a Amanda en Santa Catarina le dijo a BBC News Brasil que ella "permanece a disposición de la justicia".

"La defensa está a la espera de la conclusión del peritaje técnico, que podrá contribuir al correcto esclarecimiento de las circunstancias del caso y a la adopción de las medidas procesales pertinentes".

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