El estremecedor caso de la joven mexicana que fingió un embarazo y acabó secuestrando a una bebé recién nacida

Fuente de la imagen, Netflix
- Autor, Emma Jones
- Título del autor, BBC Culture
- Fecha de publicación
- Tiempo de lectura: 8 min
El nuevo docudrama basado en hechos reales "Un hijo propio" explora el sonado caso de una joven mexicana que recurrió a medidas desesperadas para cumplir su sueño de ser madre.
El 17 de junio de 2009, una mujer de 26 años salió de un hospital de Ciudad de México cargando una bolsa de regalo. En su interior llevaba una recién nacida.
La mujer, Eleonor Alejandra Marín Mendoza, no era su madre.
Advertencia: este artículo contiene múltiples referencias a abortos espontáneos y revela partes de la trama del filme.
Horas más tarde, ella y su esposo, Arturo, fueron detenidos en un motel y la bebé, Katya Valentina, devuelta ilesa a sus padres.
Marín Mendoza fue condenada a 13 años de prisión por secuestro.
Su caso acaparó una enorme atención mediática en México, ya que había fingido un embarazo a término con el que engañó a su marido, a su familia y a los médicos.
La presión social y psicológica que sintió para ser madre se detalla en el nuevo filme "Un hijo propio", que llega a Netflix este jueves.
Esta impactante historia no se narra bajo el formato convencional del género true crime, sino como un docudrama cinematográfico.
La primera mitad consiste en una recreación muy estilizada de la versión de los hechos de Marín Mendoza.
Posteriormente, conocemos a la verdadera Eleonor Alejandra Marín Mendoza —a quien llaman "Ale"— en prisión, así como a otras personas involucradas en el caso, y vemos imágenes de archivo de la época.
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"Sentía que vivía en otra dimensión. Muchas veces quería decir: 'Esto no es real' o 'Esto no está pasando'. Pero no podía", le cuenta Marín Mendoza a la directora de la película, Maite Alberdi.
Marín Mendoza comenta una escena que recrea su baby shower de 2009, en la que es interpretada por la actriz mexicana Ana Celeste Montalvo: amigos y familiares agasajan a la supuesta embarazada —que luce un avanzado estado de gestación— con pastel, regalos y globos.
Fue una situación que, según admite, le generó sentimientos encontrados.
Por un lado, afirma, "me sentía muy especial"; por otro, "quería que alguien reventara ese globo de mentiras".
Una fantasía delirante
La directora chilena Maite Alberdi, dos veces nominada al Oscar en la categoría de mejor documental, narra la versión de los hechos como si se tratara de un cuento de hadas dramatizado, comenzando con la boda de Ale y Arturo en el año 2000.
La paleta cromática se compone de suaves tonos pastel: rosas, amarillos y azules, mientras la cámara se mueve con un enfoque difuso.
Una alegre fotografía de una madre con su bebé preside la sala de espera de la maternidad. Marín Mendoza viste siempre en tonos rosados y esta parte de la historia se cuenta desde su perspectiva, con una voz en off.
"He hecho que (estas escenas) parezcan un cuento de hadas porque es el sueño de la protagonista sobre cómo quería que fuera la experiencia, o bien la forma en que ella misma se cuenta la historia", le explica Alberdi a la BBC.
Y agrega: "Es su perspectiva subjetiva de la realidad. Llevamos este mundo rosa al extremo, en parte porque su mundo en la vida real también es muy rosa. Como descubrirán en la película, a ella le encanta ese color. Está hecho para representar fielmente su sueño del matrimonio y del bebé".
Lo que queda claro es que, desde joven, el deseo de ser madre causaba una gran presión sobre Marín Mendoza.
Se casó a los 17 años, cuando ya estaba embarazada, pero sufrió un aborto espontáneo, al igual que en su siguiente embarazo.
Mantuvo en secreto su tercer aborto por temor a la reacción de su marido y de su familia política.

Fuente de la imagen, Netflix
Según declaró a la policía, conoció entonces en la maternidad a una mujer embarazada llamada Mayra que no quería a su bebé.
Marín Mendoza asegura que la convenció de llevar el embarazo a término y entregarle a ella el bebé.
Mientras tanto, consumía comida basura para simular una barriga de embarazada.
Su peso pasó de 54 kg a más de 89 kg y, como trabajaba en el departamento de obstetricia y ginecología del hospital, manipuló sus propios historiales médicos.
Según Marín Mendoza, tras dar a luz, Mayra abandonó a su recién nacida diciendo que se marchaba del hospital.
Presa del pánico, Marín Mendoza metió a la bebé en el bolso y se la llevó para presentársela a su atónito esposo, Arturo, quien siempre sostuvo —algo que ella también corrobora— que solo se enteró de que el embarazo era falso después de que ella le entregara a la bebé robada.
La cineasta Alberdi cuenta que conoció a Marín Mendoza en una cárcel de México.
Allí es también donde el espectador la conoce: en una celda decorada en tonos rosas, mientras cumple las últimas semanas de su condena de 13 años de prisión.
La directora también habla con Arturo, quien estuvo detenido durante dos años mientras la policía investigaba el secuestro, pero finalmente fue absuelto de cualquier implicación.
Para conocer la otra versión de la historia, Alberdi entrevista a la madre de la bebé secuestrada, Mayra Navarro Vega, quien refuta categóricamente la versión de los hechos de Marín Mendoza.
En sus declaraciones judiciales, Mayra describió cómo fue al baño del hospital y, al regresar, descubrió que se habían llevado a su bebé.
Niega que hubiera existido jamás un "trato" y señala que acudió a una maternidad distinta y que nunca conoció a Marín Mendoza hasta que ésta apareció en su habitación haciéndose pasar por trabajadora social.
"No siento compasión por ella", dice Mayra sobre Marín Mendoza en la película.
"Ella no sintió compasión cuando me robó a mi bebé".
Los grandes interrogantes de la película

Fuente de la imagen, Netflix
Alberdi comenta que, al explorar el caso, quiso examinar las presiones sociales más amplias en torno a la maternidad.
"¿Por qué alguien sentiría la necesidad de fingir un embarazo?", se pregunta.
"Por supuesto, Alejandra cometió un delito; por supuesto, tuvo que ir a la cárcel. Pero, al mismo tiempo, es víctima del sistema. Es víctima de su familia. Para mí está claro que hubo años de presión en esa situación".
En el relato de los hechos que ofrece Marín Mendoza, sus suegros y su marido la culpan de sus abortos espontáneos, alegando que siguió trabajando durante el embarazo, algo que ellos consideraban una falta de "cuidado".
Es evidente que su marido deseaba no solo tener un hijo biológico, sino específicamente un varón.
Por su parte, la jueza del caso comenta en su entrevista con Alberdi que el testimonio de Marín Mendoza incluía recuerdos de sus suegros "diciendo cosas como: 'No vales nada como mujer si no puedes tener hijos'".
"Me sentía presionada para complacer a la familia de él", afirma Marín Mendoza en la película.
Y sentencia: "El deseo de ser madre era tan intenso que me vi envuelta en problemas que fueron creciendo, y empecé a tomar decisiones y a realizar acciones cada vez más complicadas. Hasta que ya no hubo salida ni vuelta atrás".
Sorprendentemente, la dramatización muestra a un médico del hospital autorizando su baja por maternidad tras detectar el latido del corazón de un bebé, algo que realmente sucedió.
En la película, esta situación deja a una angustiada Marín Mendoza preguntándose: "¿Me he quedado embarazada otra vez?".
"Realmente, creo que Alejandra se metió en una mentira, pero nunca pensó hasta dónde llegaría con ella", afirma Alberdi.
"Creo que pensaba: 'Vale, en algún momento diré que sufrí un aborto espontáneo' o 'El médico (que autoriza la baja) se dará cuenta y todo se parará'".
"Pero la propia jueza del caso dijo que 'el sistema le falló'. Ella sufrió tres abortos espontáneos y no recibió ayuda para su salud mental. Ha pagado su deuda con la sociedad en la cárcel y entendía que debía estar allí", dice.
Y plantea: "La pregunta para mí es: ¿pagó la sociedad su deuda con ella? ¿Funcionó realmente el sistema para atender la salud mental de esta mujer? Más que el sistema judicial, creo que es la sociedad la que no está prestando atención".
La psicóloga forense que evaluó a Marín Mendoza tras su detención, la doctora Norma Romero Sánchez, también es entrevistada en el documental.
Ella concluye que la presión por tener un hijo contribuyó a la fantasía de la protagonista.
"Creía que, para sentirse realizada como mujer, necesitaba ser madre", comenta a la BBC.

Fuente de la imagen, Getty Images
"Psicológicamente, en México y América Latina existe una enorme presión para que las mujeres sean madres. Además, padecía una afección física que le provocaba abortos espontáneos recurrentes, pero no contó con una valoración médica experta que explicara la causa. Vivía una fantasía como mecanismo de defensa ante una realidad muy dolorosa", alega.
Sin embargo, Romero Sánchez añade que fue el perfil psicológico único de Marín Mendoza lo que permitió que el engaño llegara tan lejos.
"Tenía muy pocos recursos para afrontar situaciones conflictivas, en parte debido a su edad y a sus rasgos de personalidad, lo que le impedía defenderse", apunta.
Y concluye que la mujer "tendía a disociarse, no solo de la realidad, sino de su propia identidad. Esto se aprecia en el documental cuando el médico dice detectar el latido de un bebé: ella realmente llega a cuestionarse después si está embarazada o no".
Romero Sánchez opina que un mayor apoyo profesional en salud habría marcado la diferencia para Marín Mendoza, pero sostiene que también es necesario cambiar las expectativas culturales.
"Creo que hace falta mucho apoyo, específicamente para romper los estereotipos que rodean a la maternidad y lo que significa ser mujer", señala.
"A las mujeres se les pregunta si tienen hijos, cuántos tienen o por qué aún no los han tenido. Necesitamos educación para acabar con estos estigmas de género", añade.
Tras su salida de prisión en 2023, queda claro que Marín Mendoza tiene ahora una visión distinta de su identidad.
Ante las cámaras, cuenta que ha pasado años en la cárcel "asumiendo el hecho de no ser madre".
"Mi deseo tenía más que ver con complacer a los demás", asegura.
"Pensaba: ¿qué más hay aparte de ser madre?, pero finalmente me di cuenta de que hay mucho más por lo que vivir".
*"Un hijo propio" se estrena en Netflix este jueves 13 de agosto de 2026.

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