Por qué Cuba no produce suficiente comida y depende del exterior para alimentar a su población

Mujeres con la libreta de abastecimiento

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, La libreta de abastecimiento, en vigor desde 1962, queda hoy lejos de cubrir las necesidades nutritivas de los cubanos.
    • Autor, Atahualpa Amerise
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 12 min

Cuba reúne unas condiciones más que favorables para producir los alimentos que necesitan sus aproximadamente 9 millones de habitantes.

Cuenta con abundante tierra fértil, temperaturas cálidas, frecuentes lluvias, acceso al mar por los cuatro costados y una población relativamente pequeña.

La realidad, sin embargo, es muy distinta.

El país importa alrededor del 80% de los alimentos que consume y gasta en comprarlos unos US$2.400 millones cada año, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU.

Esta enorme dependencia del exterior se ha vuelto aún más problemática a medida que la producción nacional se desploma cada año.

Entre 2018 y 2023, Cuba produjo un 95% menos de carne de cerdo, un 87% menos de arroz, un 70% menos de frijoles y un 58% menos de leche, según las estadísticas oficiales recopiladas por el organismo de Naciones Unidas.

La escasez de estos alimentos básicos se percibe en los mercados de la isla, donde no aparecen o lo hacen a precios inalcanzables para el bolsillo medio, y también en la cada vez más reducida libreta de abastecimiento, incapaz desde hace años de cubrir las necesidades nutritivas a precios subvencionados.

En su Plan Estratégico para Cuba 2026-2030, el PMA advierte que la dieta del hogar promedio en el país aporta menos energía de la necesaria y carece de suficiente variedad y calidad nutricional.

Mercado estatal cubano

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Los mercados estatales cubanos, donde años atrás la población accedía a alimentos, hoy están desabastecidos.

Una historia vinculada al azúcar

La dependencia alimentaria de Cuba no responde a un solo factor y sus orígenes se remontan a muy atrás, cuando gran parte de la economía nacional gravitaba en torno a un solo producto.

"Parte del problema que enfrenta hoy Cuba se remonta al hecho de que durante muchas décadas, incluso un siglo o más, hubo un enorme énfasis en la producción azucarera", explica a BBC Mundo William A. Messina, economista agrícola de la Universidad de Florida.

El modelo era sencillo: Cuba producía azúcar, lo vendía en el exterior —sobre todo a Estados Unidos— y utilizaba esos ingresos para comprar parte de los alimentos que necesitaba.

"Los acuerdos comerciales hacían muy rentable tanto producir y exportar azúcar como importar otros alimentos", señala Messina.

Fábrica de azúcar

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Los grandes ingenios azucareros eran el motor de la economía cubana a inicios del siglo XX.
Saltar Anuncio app y continuar leyendo
Tenemos una nueva app

Todas las noticias que necesitas están en BBC World Service

Descárgala aquí

Fin de Anuncio app

Eso tampoco quiere decir que Cuba no produjera otros alimentos: entre 1955 y 1959, la isla obtenía en promedio unas 183.000 toneladas anuales de carne de vacuno, 39.000 de cerdo y 775.000 de leche, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).

La producción de arroz también había aumentado durante la década de 1950 y ya cubría casi la mitad de las 326.000 toneladas disponibles para el consumo nacional, mientras la cosecha de papa rondaba las 108.000 toneladas al año.

Esa producción nacional convivía ya con una importante dependencia del exterior: Cuba compraba arroz, manteca, carne de cerdo o harina de trigo a Estados Unidos, que para 1958 suministraba el 86% de las importaciones agrícolas cubanas.

Así, aunque Cuba produjera y exportara otros alimentos, dependía en gran parte de los ingresos del azúcar para importar otros productos de los que carecía en cantidad suficiente.

Y, siempre que los precios y la demanda exterior del azúcar cubano fueran estables, esa especialización funcionaba sin problema.

Los cambios tras la Revolución de 1959

Tras la Revolución de 1959, EE.UU. pasó a ser el enemigo, al tiempo que la Unión Soviética se consolidaba como principal socio político y comercial.

Moscú comenzó a comprar azúcar cubano a precios preferenciales —por lo general muy superiores a los del mercado mundial— y a cambio le suministraba petróleo, fertilizantes, maquinaria y otros bienes.

La nueva Cuba de Fidel Castro intentó al principio romper la dependencia histórica del azúcar, al impulsar a comienzos de la década de 1960 la diversificación agrícola y la sustitución de importaciones.

Sin embargo, la producción azucarera cayó de 6,8 millones de toneladas en 1961 a 3,8 millones en 1963 y las autoridades renunciaron a la diversificación para centrarse de nuevo en el azúcar, logrando 8,5 millones de toneladas en la campaña de 1970, un récord histórico pero por debajo del objetivo de 10 millones.

Zafra de 1970

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, En 1970, el gobierno de Fidel Castro movilizó enormes recursos y mano de obra de otros sectores para intentar alcanzar una zafra récord de 10 millones de toneladas de azúcar, pero se quedó en unos 8,5 millones y el esfuerzo terminó desorganizando buena parte de la economía.

Mientras, la producción de otros alimentos como arroz, tubérculos, hortalizas o cítricos fue aumentando gradualmente, aunque de forma desigual, bajo un modelo intensivo en maquinaria, fertilizantes, pesticidas, combustible y piensos que llegaban casi por completo del bloque socialista.

En cuanto a la ganadería, el gobierno de Castro impulsó programas de mejora genética y grandes explotaciones estatales, con resultados diversos.

Entre 1961-1966 y 1987-1991 la producción por habitante de vacuno cayó de 20,92 a 12,30 toneladas por cada 1.000 habitantes, mientras la de cerdo aumentó de 4,07 a 8,53 y la de pollo de 3,49 a 8,83, según datos de la FAO.

La producción de leche fresca, que había caído a unas 350.000 toneladas en 1961, se recuperó hasta alcanzar el millón en 1979, nivel que se mantuvo aproximadamente hasta finales de la década de 1980.

Pero la dependencia exterior persistía: a finales de los años 80, Cuba todavía importaba entre el 44% y el 57% de las necesidades calóricas de la población, según estimaciones.

Fidel y Ubre Blanca

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Fidel Castro convirtió a la vaca Ubre Blanca, que batió récords de producción de leche en 1982, en símbolo de su visión de crear una "supervaca" cubana mediante cruces genéticos, un proyecto que no logró eliminar la dependencia de leche importada ni el racionamiento.

El impacto del Período Especial

Aunque la estatalizada industria azucarera fue perdiendo eficiencia, a finales de la década de 1980 Cuba producía cerca de 8,5 millones de toneladas anuales, que generaban alrededor del 75% de los ingresos por exportaciones, según datos de la Asociación Estadounidense de Economía Agrícola Aplicada.

Ese intercambio sostenía, hasta cierto punto, la distribución subsidiada de alimentos a través de la libreta de abastecimiento.

"La libreta funcionó razonablemente bien hasta el colapso de la Unión Soviética porque el gobierno complementaba los alimentos disponibles con productos importados", explica Messina.

La desaparición de la URSS en 1991 y el inicio en Cuba de la grave crisis conocida como Período Especial, llevó a la isla a perder su principal comprador, el suministro de insumos y las condiciones comerciales privilegiadas.

"Al derrumbarse la industria azucarera, se perdieron los ingresos por exportaciones que antes generaba el azúcar para comprar los alimentos necesarios", resume Messina.

De los 8 millones de toneladas producidas en 1989, Cuba pasó a menos de 150.000 en la zafra de 2024-2025, el peor resultado en más de un siglo, según cálculos de la agencia EFE basados en datos oficiales.

Hombre cortando caña

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, La debacle en esta industria ha sido tal que el país que llegó a liderar las exportaciones mundiales de azúcar ahora también necesita importar este producto para cubrir su demanda interna.

A esto se suma otro factor trascendental: el bloque socialista dejó de enviar fertilizantes, pesticidas, pienso, petróleo, tractores y piezas, lo que asestó un golpe letal a la agricultura.

Según estadísticas oficiales cubanas, la producción de los principales cultivos no azucareros pasó de unos 2,4 millones de toneladas en 1989 a 1,57 millones en 1994, una caída de alrededor del 35%.

El arroz se desplomó de 536.000 toneladas en 1989 a 177.000 en 1993; las hortalizas, de 610.000 a 322.000 en 1994; y otras frutas, de 219.000 a apenas 68.000 toneladas en 1993.

En todo caso, de la estrategia fallida del azúcar y la caída del bloque socialista hace ya más de tres décadas. ¿Por qué Cuba no ha logrado adaptarse a las nuevas circunstancias y aumentar su producción de otros alimentos?

El sistema de producción cubano

Para entender el fracaso de Cuba a la hora de producir alimentos hay que observar cómo funciona el campo desde que el agricultor siembra hasta que entrega su cosecha.

"La agricultura es el ejemplo típico de lo que provoca la falta de mecanismos de mercado", afirma el economista cubano Pável Vidal, quien sostiene que "el gobierno ha instaurado un conjunto de controles económicos que no han funcionado".

La industria agrícola se diseñó en torno a Acopio, la empresa estatal que contrata con los productores la entrega de determinadas cantidades de alimentos a cambio de suministrarles combustible, fertilizantes y otros insumos.

El problema, según Vidal, es que Acopio suele comprar a precios "muy bajos", en ocasiones inferiores a los costes de producción, mientras los recursos prometidos no siempre llegan y la empresa acumula una deuda "multimillonaria" con los campesinos.

"El Estado necesita comprar alimentos para escuelas, hospitales y la distribución subsidiada, pero tiene que salir al mercado, pagar precios de mercado y competir con otros compradores, no imponerse como monopolio", sostiene.

Campesino cubano

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, La baja productividad del campo cubano responde en parte, según expertos, a la falta de incentivos de los campesinos, que no son propietarios de la tierra y viven al borde de la pobreza sin importar cuántos alimentos aporten al sistema.

Messina, por su parte, recuerda que durante décadas el gobierno ha fijado las cuotas que debían entregar las explotaciones, normalmente sin consultar a sus responsables.

"Si los agricultores no cumplían la cuota, dejaban de recibir fertilizantes, productos agroquímicos o cualquier otro suministro, así que estaban realmente atrapados en el sistema", explica.

A esto se suman los topes de precios, que, según Vidal, no reflejan los costes, la inflación ni el tipo de cambio, por lo que muchas veces producir puede ser menos rentable que revender los recursos recibidos.

"Siempre ha habido un mercado paralelo de diésel y gasolina que supuestamente son para la agricultura, pero se roban y se venden fuera del mecanismo oficial", indica.

La gestión de la tierra y el mar

La propiedad de la tierra presenta otra singularidad: el 79% de la superficie agrícola es estatal, frente al 13% de campesinos privados y el 8% de cooperativas.

Más del 80% de la producción de alimentos procede del sector cooperativo y campesino, que también explota amplias extensiones de tierra estatal cedidas en usufructo, según datos oficiales de 2024.

Los productores que trabajan terrenos estatales cedidos en usufructo sufren importantes limitaciones para transferirlos, arrendarlos o decidir plenamente cómo explotarlos.

Algunas cooperativas, especialmente las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), "funcionan más como empresas estatales que como verdaderas cooperativas", afirma Vidal.

Messina, por su parte, señala como contrapunto lo ocurrido durante el Período Especial, cuando el gobierno permitió que los agricultores vendieran en mercados agropecuarios la producción que superara las cuotas estatales.

Esos alimentos se comercializaban a precios de mercado y la producción no azucarera aumentó hasta alcanzar un máximo alrededor de 2004.

"Cuando se permitió vender los excedentes, se vio claramente cómo funcionan los incentivos", afirma.

En opinión de Messina, la resistencia a ampliar esos espacios responde al temor del gobierno a perder control político si concede demasiada autonomía al sector privado.

Cubanos pescando

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Pese a ser una isla, Cuba apenas produce recursos pesqueros y la dieta diaria de la población es pobre en pescados y mariscos.

La pesca presenta una paradoja similar: aunque Cuba está rodeada de mar, apenas obtiene de él alimentos para su población.

La flota estatal, que capturaba unas 100.000 toneladas anuales en aguas internacionales entre 1976 y 1990, según datos del gobierno, fue desapareciendo por falta de inversión, combustible, mantenimiento y una planificación ineficiente.

A ello se suman la sobreexplotación de especies en las aguas del Caribe y el hecho de que el régimen cubano impone estrictos controles a los ciudadanos sobre el uso de embarcaciones para impedir que escapen del país, limitando con ello el desarrollo de la actividad pesquera.

Las reformas

El gobierno cubano lleva años introduciendo reformas puntuales, desde ampliar la entrega de tierras estatales en usufructo hasta conceder más autonomía a productores y cooperativas.

En junio de este año anunció otro paquete, aparentemente más ambicioso, de 176 transformaciones, entre ellas eliminar límites al usufructo, permitir a las cooperativas importar y vender combustible, o medidas para atraer capital extranjero.

Sin embargo, los resultados hasta ahora han sido limitados y hay escepticismo sobre la posibilidad de que el actual gobierno logre revertir la cada vez más grave carencia de alimentos.

"Si realmente implementan las últimas medidas, existe la posibilidad de que haya cambios, pero no tengo mucha confianza en que vayan a aplicarlas de forma efectiva", afirma el economista William A. Messina.

Pável Vidal, por su parte, cree que algunas de las nuevas directrices podrían atraer capital, como el usufructo de tierras por 99 años, que "prácticamente sería propiedad privada", asegura.

En todo caso, incluso si las medidas se aplicaran correctamente, lo harían en un campo profundamente descapitalizado, con maquinaria envejecida y escasez de combustible, fertilizantes, semillas, riego, transporte y refrigeración.

Agricultor cubano con un buey

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, La agricultura cubana arrastra décadas de descapitalización: buena parte del campo trabaja todavía con maquinaria obsoleta o tracción animal, mientras extensas superficies permanecen ociosas.

En octubre de 2024, el Ministerio de Agricultura reconoció que el sector recibía apenas el 10% del combustible necesario y que solo el 7% de la superficie agrícola disponía de riego.

También pesan las prioridades de inversión: ese mismo año el 37,4% de la inversión estatal fue a actividades vinculadas al turismo y la hostelería, frente al 2,7% destinado a la agricultura, según datos oficiales.

"En estos últimos años se ha visto esa desproporción: mucha inversión en hoteles y poca inversión en la agricultura", resume Vidal.

La crisis demográfica agrava el problema: en los últimos años han emigrado más de dos millones de cubanos, la mayoría jóvenes, lo que reduce la mano de obra sin apenas máquinas para sustituirla.

A esto se suman los factores externos: huracanes y sequías dañan cosechas e infraestructuras, mientras los apagones paralizan el riego, la refrigeración y el transporte.

BBC Mundo contactó al gobierno de Cuba para este artículo, pero no obtuvo respuesta.

Las sanciones de EE.UU.

En todo caso, el factor externo que más pesa es el embargo de Estados Unidos, cuyas sanciones dificultan el acceso a financiación, insumos, maquinaria y tecnología.

Aunque Cuba puede importar alimentos desde el país norteamericano, debe hacerlo bajo condiciones restrictivas y con escaso acceso al crédito, mientras las trabas bancarias encarecen muchas operaciones internacionales.

El bloqueo al suministro de petróleo que la administración de Donald Trump impuso este año ha agravado aún más estas dificultades.

Personas en La Habana

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, El gobierno cubano culpa a Estados Unidos de las carencias que sufre su economía.

La falta de combustible reduce el uso de tractores y bombas de riego, complica el transporte de las cosechas y prolonga los apagones, con efectos directos sobre toda la cadena de producción y distribución de alimentos.

En opinión de Messina, "el embargo y las sanciones tienen, sin duda, un impacto económico sobre Cuba, pero el problema fundamental es la estructura del sistema".

El potencial puede observarse en los arrozales: en 2025 un proyecto gestionado por una empresa vietnamita en la provincia de Pinar del Río alcanzó un rendimiento de 7 toneladas por hectárea frente a un promedio local de 1,6.

En todo caso, aunque las reformas podrían mejorar la producción de alimentos en Cuba, los economistas se muestran escépticos sobre su implementación, a la vez que advierten del largo camino que llevaría reconstruir un sector deteriorado durante décadas.

Las reformas llegan, de hecho, en medio de una crisis extrema en la economía cubana, con escasez generalizada, prolongados cortes eléctricos y una cadena productiva disfuncional.

Tras la captura del exlíder venezolano Nicolás Maduro en enero, Cuba perdió los envíos de petróleo de ese país y Washington amenazó con aranceles a otros que abastecieran a la isla.

Con una contracción del 15% de su PIB en los últimos seis años, el Estado cubano apenas dispone de divisas, acumula impagos y ha perdido buena parte de sus apoyos exteriores.

El desplome del turismo ha reducido sus ingresos, mientras la inflación y la escasez dejan a cada vez más familias sin una alimentación suficiente.

En ese escenario, señalan expertos, recuperar la producción de alimentos exigiría no solo reformas sino también recursos de los que a día de hoy el país carece.

linea

Descarga la nueva app del BBC World Service. Elige BBC News Mundo y recibe alertas de noticias, documentales y análisis, todo en un solo lugar. Importante: la nueva aplicación no está disponible en Reino Unido ni Estados Unidos.

También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, Facebook, X y en nuestro canal de WhatsApp.

Y no olvides suscribirte aquí a nuestro newsletter para recibir cada viernes una selección especial de nuestro mejor contenido.