Muere Jorge Batlle, el presidente que lideró Uruguay en su peor crisis económica (y de paso insultó a muchos argentinos)

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- Autor, Ana Pais (@_anapais)
- Título del autor, BBC Mundo
- Fecha de publicación
El nombre de Jorge Batlle dio la vuelta al mundo cuando en 2002 dijo la famosa frase: "Los argentinos son una manga de ladrones del primero hasta el último".
Es decir, el entonces presidente de Uruguay estaba tratando de criminal a la población entera de su país hermano, Argentina. No se refirió al gobierno o a la clase política, sino a todos y cada uno de los argentinos. Sí, "del primero al último".
Las declaraciones, grabadas en video, desataron un escándalo internacional que terminó con Batlle pidiéndole disculpas al entonces presidente de Argentina, Eduardo Duhalde.
Sin embargo, en Uruguay esa frase no terminó de sorprender. Por el contrario, se convirtió en una de las tantas máximas provocativas que Batlle ha dicho a lo largo de sus 88 años de vida.
El expresidente murió este lunes, un día antes de cumplir 89, después de un traumatismo craneal sufrido en un accidente el pasado 14 de octubre.

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Sagaz, desenfrenado y divertido, Batlle siempre parecía pronto para lanzar una frasepolémica. En parte por eso no pasaba semana sin que algún medio local lo entrevistara en busca de un titular.
Pero el abogado y periodista también tenía una presencia mediática constante por ser una figura profundamente arraigada a la vida política del país.
El pasado 14 de octubre, cuando se encontraba en el departamento de Tacuarembó, al norte de Uruguay, participando en diversos eventos políticos, Batlle tuvo un accidente y, a pesar de ser intervenido exitosamente, murió días después.
Ahora el país se apronta para despedir con honores de Estado a quien fue su presidente entre los años 2000 y 2005, además de diputado, senador y líder político por más de 50 años.
Cuarta generación de presidentes
Jorge Batlle nació el 25 de octubre de 1927 en Montevideo, en el seno de una dinastía política vinculada al tradicional Partido Colorado.

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Su padre, Luis Batlle Berres, fue presidente de Uruguay entre 1947 y 1951, e integró el Poder Ejecutivo colegiado de 1955 a 1959.
Su tío abuelo, el dos veces presidente (1903-1907 y 1911-1915) José Batlle y Ordóñez, fue un socialdemócrata que implementó una serie de cambios que definieron en gran medida la identidad actual del país.
Por si esto fuera poco, Jorge Batlle también era bisnieto de Lorenzo Batlle, quien se desempeñó como presidente entre 1868 y 1872.
El dato curioso de este linaje se lo pone el verdadero significado de su apellido. No es "batalla" como podría asumir alguien que hable inglés. Es "alcalde", por su traducción del catalán.
Si bien Jorge Batlle tuvo dos hijos y cuatro nietos, por ahora ninguno ha mostrado interés por continuar el legado familiar.
Sólo el senador José Amorín Batlle, hijo de una prima hermana de Jorge, conserva el apellido en la política uruguaya actual.

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La cara de la peor crisis
Autodenominado liberal en lo económico y demócrata en lo político, Jorge Batlle fue candidato a la presidencia de Uruguay cuatro veces: en 1966, 1971, 1989 y 1994.
Finalmente a la quinta fue la vencida. En 1999 resultó electo y asumió como mandatario en marzo de 2000.
Lo que Batlle no sabía es que su período de gobierno quedaría por siempre asociado a la peor crisis económica de la historia de Uruguay y que entonces recién empezaba.
El primer aviso lo dio Brasil en 1999 cuando devaluó su moneda. Un año después, Uruguay se vio azotada por la sequía y la fiebre aftosa, los cuales dañaron seriamente la economía nacional basada en el sector agropecuario.
Pero el golpe definitivo lo dio Argentina con su crisis financiera y luego institucional, cuyo pico máximo fue en 2001.

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Uruguay, que entonces era muy dependiente de la economía Argentina, le sumó su propia crisis financiera y la incapacidad del gobierno de prever lo inevitable.
El país cayó junto con su vecino. La diferencia fue el camino que eligió para volver a ponerse en pie.
Argentina decretó el default o cesación de pagos de su deuda y protagonizó la bochornosa semana con cinco presidentes distintos, que empezó con el presidente Fernando de la Rúa huyendo de la Casa Rosada en helicóptero.
La salida diseñada por el Ejecutivo uruguayo incluyó resistir a las presiones del Fondo Monetario Internacional para caer en default y, en cambio, pedir un préstamo a Estados Unidos para evitar dañar la reputación internacional del país.
Por si esto fuera poco, el sistema político terminó alineándose junto a Batlle y respaldando su poco ortodoxa salida para asegurar la estabilidad del país.
Con los años, Batlle repetiría que jamás pensó en renunciar, porque como le decía su padre, "del gobierno se sale caminando o en el ataúd".

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"No compare a Argentina con Uruguay"
En medio de ese 2002 nefasto es que Batlle llama ladrones a todos los argentinos ante las cámaras del canal de televisión de Bloomberg.
Según el presidente, sus declaraciones habían sido off the record (no para publicar), pero la cadena afirmó que el propio Batlle no se había querido quitar el micrófono.
"En 2001 la situación de Argentina era muy parecida", le dice el periodista, comentario que desata la ira y lengua afilada de Batlle.
"No compare a Argentina con Uruguay, ¿o usted es un ignorante absoluto de la realidad argentina y de la realidad uruguaya?".
Y sigue: "¿Usted conoce la administración argentina? ¿Sabe cómo se manejan las cosas en Argentina? ¿Sabe la clase de volumen y magnitud de corrupción que hay en Argentina?".
"Somos dos países diferentes", agrega.

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A los minutos, Batlle vuelve a irritarse cuando el periodista le recuerda una discusión anterior que tuvieron y el presidente lo acusa de ver la realidad al revés.
"Los argentinos se pasan diciendo a ver quién es el culpable de no ayudarnos y no se dan cuenta de que tienen que ayudarse a sí mismos".
Lo más irónico es que su madre era bonaerense y él mismo vivió parte de su infancia en Argentina.
Pero eso era lo que entonces pensaba y así lo dijo, con una franqueza brutal.
No en vano, de sus cinco campañas presidenciales, el eslogan más recordado por los uruguayos es el de 1989, en donde Batlle prometía absoluta honestidad bajo la consigna: "La gente se merece que le canten la justa".

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