Los dilemas que el Mundial despierta en "Teherángeles", la "capital" de Irán en EE.UU.

Una mujer iraní-estadounidense posa haciendo el gesto de la victoria con su mano izquierda, con la bandera previa a la Revolución Islámica de Irán con el león y el sol en el centro, que lice también en una cinta en la frente, afuera del restaurante Taste of Tehran en Los Ángeles, California, Estados Unidos, el 15 de junio de 2026. (Foto: Leire Ventas para BBC News Mundo).

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Pie de foto, Algunos en la diáspora iraní dicen tener "muchos sentimientos encontrados" por el Mundial.
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    • Título del autor, Corresponsal en Los Ángeles de BBC News Mundo
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"Son días de muchos sentimientos encontrados".

El lunes al mediodía una mujer iraní-estadounidense que pidió reservarse la identidad por seguridad esperaba al Uber que la llevaría al estadio SoFi de Los Ángeles, donde en unas horas la selección de su país de origen debutaría en el Mundial contra Nueva Zelanda.

"Queremos ver a nuestro equipo y verlo ganar, pero al mismo tiempo despreciamos la República Islámica de Irán, el gobierno y su represión", le explicaba a BBC Mundo la bloguera especializada en gastronomía persa.

Su atuendo reafirmaba su mensaje. Lucía sobre los hombros y a modo de cinta para el pelo la bandera previa a la revolución islámica de 1979, tricolor como la actual (verde, blanca y roja) pero con un león y un sol en el centro en lugar del símbolo que representa la palabra 'Alá'.

Convertida en estandarte de la disidencia, está hoy estrictamente prohibida en Irán y la FIFA ha vetado su uso en los estadios y demás instalaciones de la Copa del Mundo por no ser la oficial y por su componente político.

Aunque eso no frenó a algunos aficionados de mostrarla en las gradas del SoFi.

Un cartel que dice "Persian Square" sobre Westwood Blvd. en Los Ángeles, California, el 15 de marzo de 2012. (Foto: FREDERIC J. BROWN/AFP via Getty Images)

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Pie de foto, El punto central de "Teherángeles" es la Plaza Persa, en realidad una placa colocada en un cruce de calles.

Donde sí es ubicua es en "Teherángeles".

También conocida como "Pequeña Persia", esta zona del oeste de Los Ángeles que incluye parte de la afluente Beverly Hills concentra desde hace décadas un buen número de restaurantes y comercios iraníes y es punto de encuentro de visitantes y de la amplia diáspora que reside en la ciudad.

De los 750.000 iraníes e iraníes-estadounidenses en el país, más de la mitad vive en California, de acuerdo con las estimaciones del censo de 2024.

Y para esta comunidad conformada por emigrados en distintas oleadas, mayoritariamente tras la revolución islámica y la guerra con Irak (1980-1988) pero también más recientemente, el Mundial se ha vuelto un tema de sensibilidad extrema en el contexto de una guerra que EE.UU. e Israel iniciaron el 28 de febrero.

BBC Mundo visitó el área el día después del anuncio de un acuerdo preliminar de alto el fuego entre EE.UU. e Irán, una suerte de memorando de entendimiento cuyo texto completo aún no se ha publicado y que deja los temas más espinosos para futuras negociaciones.

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"La diáspora la forma gente con puntos de vista distintos", le dijo a BBC Mundo Parsa Tafreshi, quien voló de Nueva York a Los Ángeles para ver el partido.

"Hay quienes piensan que apoyar al equipo es malo porque consideran que representa al gobierno. Otros pueden oponerse al régimen, pero aun así están del lado del equipo. Y hay quienes lo animan sin que les importe nada más", se explayó.

Él es parte de la hinchada y venía, al igual que sus familiares, preparado para festejar, vestidos con camisetas en las que se lee "Irán", collares, gorras y pintura tricolor en las mejillas.

"Crecí en este país y el primer partido que vi fue Estados Unidos contra Irán en 1998", contó. "Fue duro ver enfrentarse a esos dos equipos que en cierta manera forman parte de mí, pero siempre quise volver a verlos jugar", agregó, pensando en un escenario para el que hacen falta muchas combinaciones y reconociendo a su vez que la cuestión es controvertida.

"Todo esto genera mucha división, pero, a fin de cuentas, la gente quiere estar del lado correcto. Y para mí el lado correcto es el de aquellos que estén con el pueblo iraní", explicó.

"Además creo que, en última instancia, cuando los jugadores se dirijan en un ataque hacia la portería, todos en el estadio los animarán", dijo como si estuviera formulando un deseo, antes de subirse al taxi que los llevaría al SoFi y que acababa de parar frente al restaurante Flames.

Parsa Tafreshi (segundo desde la izquierda) y tres miembros de su familia vestidos con camisetas blancas en las que se lee "Irán" y pintura tricolor en la cara, posan abrazados y mirando a cámara en "Teherángeles", Los Ángeles, Estados Unidos, el 15 de junio de 2026. (Foto: Leire Ventas)

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Pie de foto, Parsa Tafreshi voló de Nueva York a Los Ángeles para ver a la selección de Irán jugar.

Especializado en comida iraní, cuenta Ali Ju, quien emigró de Teherán hace poco menos de cuatro años.

"Yo mismo me he encontrado en la disyuntiva de qué hacer, si ver el partido o no. Hubo un tiempo en el que sentí resentimiento hacia el equipo, pero ahora espero que gane", admitió, mientras servía arroz crujiente, kebab de pollo, ensalada shirazi y doogh, una típica bebida fermentada a base de yogur, en el restaurante Flames.

Quien aseguró no enfrentar ningún dilema fue Eric Saddith, dueño de una tienda de alfombras persas un par de cuadras más abajo, también sobre el boulevard Westwood.

"Este no es mi equipo. No representa a Irán y apoyarlo es apoyar a la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, el poderoso ejército paralelo iraní considerado una organización terrorista por EE.UU.) y la República Islámica", subrayó.

"No están con el pueblo, están con el gobierno, un gobierno que todos despreciamos, aquí y en Irán", zanjó. "Un régimen que encarcela y mata al que protesta, como lo ha hecho con miles".

Saddith dejó su país en 1978, cuando ya se estaba gestando la revolución. "Salí un año después que él", dice señalando las fotos de Mohamed Reza Pahlavi, el último sha de Irán, que entre alfombras y tapices antiguos decoran la pared y le recuerdan lo que describe como "el pasado glorioso" de su nación.

Depuesto durante la revolución, en sus años de gobierno el sha impulsó una occidentalización del país junto con una fuerte represión contra la disidencia. Su huida el 16 de enero de 1979 marcó el fin de más de 2.000 años de monarquía en Irán.

"Aquellos sí fueron días de gloria y no los de ahora", reflexiona Saddith. "Mira ahora el equipo, que tuvo que instalarse en Tijuana. Es una vergüenza que ni siquiera se le permita quedarse" en territorio estadounidense.

Eric Saddith de espaldas en su tienda alfombras de Teherángeles, con alfombras colgadas de las paredes y tapices con el retrato del último sha de Irán, Mohamed Reza Pahlavi, el 15 de junio de 2026. (Foto: Leire Ventas)

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Pie de foto, En su tienda de alfombras, Eric Saddith ha colgado en la pared tapices con el retrato del último sha de Irán, Mohamed Reza Pahlavi.

Campamento base en Tijuana

Que la selección de Irán haya tenido que establecer su campamento base en la ciudad fronteriza mexicana es quizá la historia más insólita de esta Copa del Mundo.

En marzo, con la guerra ya en marcha, el presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo que el equipo iraní, que tenía previsto instalarse en Tucson (Arizona), era "libre" de asistir al Mundial aunque no podía "garantizar su seguridad".

Luego sugirió que Italia, equipo no clasificado, debía tomar su lugar en el campeonato. Ante los comentarios, la federación persa le pidió a la FIFA trasladar los partidos que le correspondían a México o Canadá, los otros dos países anfitriones.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se mostró dispuesta, pero con una logística planeada por años y las reservas hechas, el organismo presidido por Gianni Infantino terminó por desechar la posibilidad.

El máximo organismo rector del fútbol, sin embargo, abrió la puerta a la solución intermedia de sacar a la selección iraní de EE.UU. tras los encuentros y la propia Sheinbaum informó que México la acogería.

"Nos preguntaron si podían pernoctar en México y dijimos que sí, sin problema", dijo la mandataria durante su conferencia matutina el 25 de mayo.

Un miembro de la diáspora iraní en Los Ángeles mira a cámara sentando detrás del mostrador de su librería, en la que tiene colgada la bandera previa a la revolución islámica con el león y el sol, en Teherángeles, Los Ángeles, Estados Unidos, el 15 de junio de 2026. (Foto: Leire Ventas)

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Pie de foto, La bandera previa a la revolución islámica en Irán, con el león y el sol, es ubicua en "Teherángeles".

Los jugadores duermen y entrenan en Tijuana, en el estadio del equipo local, el club Tijuana Xoloitzcuintles. Los días de partido viajan al país vecino por la mañana y regresan por la noche, tal como lo hicieron este lunes.

Así funciona el rígido permiso de estancia que EE.UU. concedió a 55 de los 70 miembros de la delegación iraní.

"¿Qué otro país del mundo pasa por eso?", cuestionaba Saddith en su tienda de alfombras, Farhad. "Es sumamente bochornoso".

Y preguntado sobre el potencial acuerdo de paz, respondía con un "espero que funcione".

"Pero no puedes tomar al régimen [de Irán] en serio. Solo están esperando que Trump salga del cargo para volver a sus maneras de atacar a otros países y oprimir y matar a su propia gente", advertía de inmediato.

Mientras, Ju, el camarero del restaurante Flames, pensaba en la familia que le queda en Teherán y se mostraba esperanzado de que tras el anuncio, el día a día les sea más fácil.

Durante una rueda de prensa el domingo, el capitán de la selección, Mehdi Taremi, también enfrentó más preguntas relacionadas con el contexto político que con el deportivo.

"Jugamos en representación de cada iraní, esté en la diáspora o en Irán. La gente tiene distintas opiniones, pero estamos aquí para unir a la gente y trataremos de llevar alegría a todos los iraníes. No nos metemos en política. Estamos aquí para jugar al fútbol", respondió ante una de ellas.

Una pareja mira los libros en la sala de exhibición de una librería iraní con carteles contra los ayatolás en la Plaza Persia del vecindario West LA en Los Ángeles, California, el 28 de febrero de 2026. (Foto de Apu GOMES / AFP vía Getty Images)

Fuente de la imagen, AFP vía Getty Images

Pie de foto, Parte de la diáspora en "Teherángeles" reclama un cambio de gobierno en Irán.

A su llegada al SoFi de Inglewood, afuera los esperaban decenas de miembros de la diáspora.

Algunos enarbolaban la bandera anterior a la revolución islámica para demostrar su disgusto con el gobierno actual y denunciar que utiliza el deporte como lavado de cara a nivel internacional, otros dirigían sus mensajes a Trump, suplicándole que no negocie con los líderes iraníes y que impulse definitivamente un cambio de régimen.

Dentro del estadio, tal como había deseado Tafreshi, el hincha llegado desde Nueva York, los aficionados los animaron en cada ataque, los aplaudieron ante cada gol y celebraron el empate a dos con Nueva Zelanda.

Volverán a repetir la jugada el domingo 21 de junio para batirse ante la selección de Bélgica, viajando de Tijuana a Los Ángeles para después regresar a territorio mexicano.

Y en la comunidad iraní angelina, algunos se enfrentarán de nuevo a sus dilemas y contradicciones, mientras otros abrazan sus convicciones.

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